lunes, 30 de noviembre de 2020

Tarde de postres

Abro la puerta de casa y siento ese olor, que tanto me gusta, de bizcocho recién hecho. Ya me puedo imaginar que ella debe estar en la cocina liada con todos los utensilios, entre harina y chocolate. No hay nada mejor que saborear sus pasteles.  Hoy llego agotado, ha sido un día muy duro de trabajo. Son solo las 7 de la tarde pero estoy deseando darme una ducha y meterme en la cama, aunque sé que va a ser casi imposible.

Cuando llego a la puerta de la cocina, allí está ella, puesta de pijama de invierno color rosa claro, con sus zapatillas de estar por casa, con pelo suficiente para poder  tener los pies más que calientes, friolera como siempre. Lleva también el delantal que le regalé, con una frase que dice “nada más dulce que tus besos” y dibujado un cupcake en forma de corazón.

Me quedo apoyado en el marco de la puerta, está de espaldas, con las manos dentro del bol, amasando lo que parece otro bizcocho o es posible que sea masa para magdalenas, pero amasa con fuerza, con brío, con una mano agarra el bol y con la otra le da vueltas a la masa para que esté en su punto y luego poder meterla al horno. Mi vista solo se puede fijar en el movimiento que hace su trasero con cada movimiento de su manos, es tal la fuerza con que lo hace que todo su cuerpo se mueve como si estuviera bailando al ritmo de música disco, pero solo me puedo fijar como se mueven sus nalgas a ritmo, con cada movimiento de su brazo, con caga giro de su hombro, su culo se mueve a derecha e izquierda, me fijo que no lleva nada debajo del pantalón, lo que hace que su movimiento sea más suelto, es como ver ese movimiento hipnótico de una gran gelatina la moverlo en su plato.

Se me han quitado las ganas de acostarme tan rápido, no puedo dejar de ver como ese baile sensual, que sin pretender serlo, para mí se convierte en una alegría, se convierte en esa llamada que ella me hace, porque sabe que me gusta, sabe que me gusta mirarla cuando cocina, quizás no se haya puesto sexy, o no lo parezca, pero ella sabe que para mí es única y que con solo esos pequeños gestos o movimientos o detalles, me conquista, me hace vibrar y me llena de pasión, porque quiero ser yo quien esté entre sus manos, sintiendo como amasa mi cuerpo, como lo recorre, presionando sus dedos contra cada parte de mi.

Sabe que estoy allí mirándola, pero no me dice nada, y la verdad que ya he perdido mucho tiempo observándola, así que me acerco despacio, sin prisa y me pego a ella para que note mi pecho en su espalda, para que note todo mi cuerpo pegado al suyo. Ella sigue amasando como si nada, pero ahora su cuerpo baila pegado al mío y siento como con cada brazada se roza entera contra mí, noto como su culo pasa rozando mi entrepierna y yo intento apretarme un poco mas contra ella para sentir mucho más cerca ese roce, que poco a poco hace que mi excitación vaya en aumento.

Veo que va sin sujetador, sus pechos se dejan intuir por la camiseta y debajo del delantal, casi saliéndose por los lados en cada movimiento. Llevo mis manos hacia ellos, agarrándolos y haciéndolos cesar de ese baile suntuoso. Siento sus pechos firmes, y sus pezones duros, imagino que ese roce con la camiseta le hace tenerlos así, yo los agarro fuertes, pero sin apretar demasiado, y consigo parar ese movimiento que los hacía ir locos de un lado para otro.

De repente se para, deja de amasar, deja de mover su mano con fuerza y hecha su cuerpo hacia atrás, para que sienta todavía más como su trasero se pega a mi sexo. Puede notar perfectamente como la excitación que me producen esos movimientos ya ha hecho efecto en mí y es fácil que note esa parte de mi cuerpo que desea jugar con ella.

Lleva el pelo recogido y su cuello se queda algo al descubierto, lo que aprovecho para besarle la nuca, para mordisquear un poco cerca de las orejas y saborear sus lóbulos, con ese sabor azucarado después de haber estado trabajando la masa de los postres. Voy bajando una de mis manos por su cuerpo, hasta llegar a la cintura y con mis dedos busco el borde de su pantalón hasta que consigo introducir mi mano y poco a poco llegar hasta su sexo, ella enseguida separa un poco las piernas para que pueda tener mejor acceso y así poder notar lo que ya imaginaba, que estaba muy húmeda, ya mis dedos podían sentir como se empapaban de ella. Al mismo tiempo llevo mi otra mano hacia su cuello y hacía su boca, para sentir sus labios entre mis dedos. Mientras ella, suelta el bol que todavía tenía agarrado y lleva su mano hacía atrás, buscando encontrar esa parte de mi que ya lleva rato excitada, al final entre manoseo y toqueteo consigue encontrar lo que busca, y noto como su mano acaba en mi pene ya más que duro, sintiendo como se aferra a él con fuerza y notando la presión de su mano sobre mi miembro.

Ella siente junto a su oído como mi respiración se acelera con fuerza, como ya es algo más parecido a un jadeo, una respiración entre cortada y algo rápida, lo que hace excitarla todavía más.

Mi mano entre sus piernas ya se ha hecho hueco, y nota como su sexo está muy húmedo y como su clítoris está duro, preparado para recibir todo ese placer que ansía su cuerpo. Abriéndome paso entre sus labios mojados, consigo introducir un dedo dentro de ella, y en ese momento suelta mi miembro y se agarra fuerte al bol, donde todavía tiene metida la mano que estaba usando para amasar, toda pringosa y enharinada. Yo no puedo resistirlo más, y soltando mis manos, me apresuro para bajarme los pantalones, dejando mi miembro expuesto y preparado para satisfacerla, rápidamente le bajo los pantalones, y abriendo un poco mas sus piernas, la agarro por la cintura, mientras ella sigue agarrada al bol, abriéndome hueco entre sus nalgas nota como mi pene se abre paso y encontrando el camino hecho por toda esa humedad que desprende, se introduce fuerte dentro de su sexo, al tiempo que ella suelta un gemido fuerte, y de ese primer movimiento, el bol con la masa dentro sale despedido por toda la cocina, pero nos da igual , ella ya con las manos libre se agarra a la encimera mientras siente como mi pene entra una y otra vez, como un cosquilleo le recorre todo su cuerpo y solo quiere sentir como mis piernas chocan contra su trasero en cada movimiento de mi cadera, en cada penetración. Cada vez su jadeo es más intenso, y su respiración me dice que está a punto de correrse, la agarro fuerte de su cintura y solo me hacen falta dos movimientos fuertes y profundos, para sentir como ese último aliento, ese último gemido era la confirmación de que su cuerpo había llegado al éxtasis, de cómo en mis piernas notaba parte de su humedad que había aumentado notablemente.

Todavía con mi pene dentro, noto sus piernas temblorosas y la veo apoyar todo su cuerpo contra la encimera. Exhausta y jadeante, me retiro sintiendo un último y casi inapreciable gemido al notar cómo me separaba de ella. Ya no queda nada encima de la encimera, todo ha salido volando por la cocina, está todo lleno de harina y de utensilios tirados por el suelo. Pero no quiero que esto se quede así, y agarrándola por la cintura de nuevo, la giro y en un movimiento rápido la levanto en peso subiendo su culo encima de la encimera, por suerte en esa parte no había muebles altos que la impidieran estar cómoda encima de ella. Le termino de quitar los pantalones, aunque ella no estaba muy receptiva, una parte de ella no quería seguir jugando, pero algo me decía que le quedaban fuerzas y excitación para seguir un poco más. Con su cuerpo un poco agotado y sus brazos casi sin fuerzas e intentando quitarme de en medio, consigo separar sus piernas, y dejar su sexo al descubierto, todavía húmedo y algo rojizo por todo lo sucedido antes, pero lo único que deseo es saborearla, es sentir esa humedad en mi boca, y aunque ella al principio no quiere que la toque, consigo llegar hasta su sexo. Una vez que siente mi lengua recorrer sus labios vuelve a soltar un sonido de excitación que hace que sus manos, que antes peleaban por quitarme de encima, solo pudieran agarrarse a mi cabeza y dejar que jugara un poco más, dejar que su cuerpo pudiera llegar a sentir un nivel mas de clímax y apogeo. 

Mientras levanto sus piernas y las dejo descansar sobre mis hombros, mi lengua se abre paso por su sexo, sintiendo su clítoris duro, húmedo y muy caliente, sintiendo sus labios y recorriéndolos con suavidad, mientras ella me agarra la cabeza con más fuerza, con un nivel de excitación que hacía sudar su cuerpo, pude por un momento abrir mi boca y sentir todo su sexo dentro de ella, ese sabor, esa calor que emanaba de su interior y que tanto me gustaba sentir, como me gusta pasar mi lengua, bien abierta, por todo su sexo, pero despacio, sin prisa, dejándome ungir de su aroma y sabor, de su cuerpo y de su amor, no hay nada que me guste más que recibir de su cuerpo toda esa energía que ella me trasmitía cuando mi boca se paseaba por su entrepierna. 

Su respiración se acelera de tal manera, que siento como me clava las uñas en la cabeza, sus gemidos se hacen cada vez mas incesantes y despavoridos, lo que me hace subir el ritmo de mis movimientos, de mi lengua frotando sus labios ya cada vez mas húmedos, noto como sus piernas empiezan a temblar y se van cerrando cada vez mas hasta que mi cabeza queda atrapada entre ellas, casi sin poder respirar, consigo deshacerme de su prisión y al hacerme hacia atrás, la veo a ella con las piernas entre cruzadas, una mano entre ellas y la otra tapándose la cara. Apoyada contra el mueble lateral se queda totalmente extenuada con su respiración acelerada por todo lo acontecido.

Ahora ya estoy listo para ducharme, no necesito nada mas, pero antes debemos recoger un poco todo ese estropicio que hemos creado en la cocina, por suerte, uno de los bizcochos estaba listo, y podré darme luego un buen capricho.

domingo, 11 de octubre de 2020

Un domingo de playa - otro punto de vista.

 

Salí de casa rápido, no sé cómo me las arreglo para (aún teniendo todo el tiempo del mundo) tener que correr.

Solo son 20 minutos hasta la puerta de su casa, pero no me gusta hacerla esperar, quiero que sienta que me importa, porque así es.

Me subí a mi coche, un Renault Captur, verde, rojo y negro, quería esa combinación de colores, para conseguirlo tuve que esperar 3 meses a que me lo fabricaran, no me importaba tanto la potencia del coche como el interior y el exterior.

Siempre me ha gustado que mi vehículo concuerde con mi personalidad, así como la última bici que me compré en amarillo y naranja, era la envidia de las carreras de MTB que iba.

Habíamos quedado a las 11 de la mañana, buena hora para coger sitio en la playa, luego es casi imposible aparcar bien.

Y allí estaba ella, en la puerta de su casa, con su pelo negro, liso y sus ojos verdes, esos ojos en los que me gusta perderme cuando la miro, muchas veces me chasca los dedos delante de mi cara porque me quedo embobado mirándola y creo que hasta la baba se me cae mientras ella habla.

Llevaba el pelo recogido, unas sandalias plateadas de esas de dedo que al principio del verano te hacen rozaduras en el dedo gordo y un vestido playero blanco con flores de colores grandes, yo la veía espectacular como siempre.

Aparqué el coche en la puerta de su casa, o casi, porque no había terminado de parar y ya me había abierto la puerta del copiloto, era justo la que le quedaba a su lado.

Entró de golpe y se sentó, ni siquiera había metido el bolso de playa que llevaba, era de tela en tonos azules y de los que te entran cuatro o cinco toallas, no me dejó decir ni hola, y se tiró encima de mí y agarró mi cara, me cortó lo que iba a decir y poco a poco fue acercando sus labios a los míos.

Me encantan sus labios, son carnosos y no suele ponerse pintalabios, sobre todo cuando vamos a la playa, solo cuando salimos a cenar y se arregla algo mas, le gusta ponerse colores muy claros y cálidos, casi imperceptible.

Me besaba despacio, cerré mis ojos y sentí como su lengua chocaba con la mía, pero muy despacio, poco después separó su boca de la mía, pero solo fue un momento porque rápidamente me volvió a besar, pero ahora con mucha mas pasión.

Yo me estaba sonrojando porque una parte de mi ya se estaba haciendo notar, menos mal que estaba sentado.

Llegamos a la playa, había muy poca gente y pude aparcar cerca de la entrada a la playa. Ella bajó de coche y con una sonrisa y una mirada morbosa, me dice que quiere que andemos un poco más, que quiere que estemos lo mas solos posible.

Después de un rato largo (o al menos a mí se me hizo largo) paramos y dejamos las cosas lo mas pegadas a las dunas que allí habían.

Me volvió a sonreír como en el coche, me lleva loco esa forma de mirarme, como si me hiciera el amor apasionadamente con la mirada.

Ponemos las toallas juntas, se quita el vestido de playa y veo su bikini verde oscuro liso, me encanta ese bikini porque la braguita es pequeña y le queda muy bien, tiene un culo muy bonito y firme, la verdad que me da igual porque para mí es perfecto y ella lo sabe, porque aprovecho cualquier momento para tocárselo, así como distraído, menos cuando la beso que me gusta cogerlo con las dos manos y pegar su cuerpo totalmente al mío.

Me pide que le ponga crema, ya es la tercera vez que me mira así, a estas alturas mi miembro ya se deja notar en el bañador, lo que hace que me toque disimular un poco, una erección, de pie, nada mas llegar, solo pensarlo me corta mas.

Ya tumbada boca abajo, me eché crema en las manos, me las restriego un poco, una con otra para calentarla un instante. Pongo las manos una en casa hombro y empiezo a recorrer su espalda con las manos llenas de crema, se ha soltado la parte de arriba del bikini para que la pueda manosear mejor. Yo estoy subido encima de ella a la altura de sus muslos.

Cuando ya le he untado la espalda de crema, paso las yemas de mis dedo por ella, formando círculos y figuras, como si su espalda fuera un lienzo en el que pinto todo lo que quiero. Noto como se le eriza la piel. Sigo bajando mis manos y paso por encima de su culo, paso casi sin tocarlo, pero dejando que mis dedos, se deslicen suavemente para que sienta mis yemas como la acarician. Su piel se vuelve a poner erizada. Sigo deslizando mis manos hacia sus piernas, donde rápidamente le pongo al crema, me interesa mas otra parte de su cuerpo, así que vuelvo a su culo, creo que quiere que me quede allí un poco mas.

Paso mis manos por sus caderas y poco a poco voy llegando a su braguita, con los dedos índices levanto lo suficiente para que puedan pasar las manos y así poder tenerlos justo debajo de ellos, masajeo suavemente su trasero mientras ella sigue boca abajo, con la cabeza apoyada entre sus brazos y los ojos cerrados, aunque a veces los abría y me miraba de reojo, otra vez esa mirada, y yo ya casi que no puedo esconder lo que llevo debajo del bañador.

Saco las manos de sus braguitas y las vuelvo a poner en su espalda, pero esta vez me subo un poco más, hasta la altura de su culo. Sigo masajeando la espalda, pero claro yo no puedo más, no puedo esconder lo que ella y su cuerpo me provocan, esto seguro que tiene que notar mi erección pegada entre sus nalgas, yo por si acaso y echándole un poco de cara dura, nunca mejor dicho, aprieto un poco mi cuerpo contra el suyo, por si le quedaba alguna duda de lo malo que me tenía. En un momento dado noto como ella a su vez levanta un poco su culo como queriendo notarme mucho mas pegado a ella. Y ya sin poder aguantar mucho mas, me acerco a su oído y le susurro, con voz tranquila y suave.

— Vamos al agua.

Me levanto con cuidado y me recoloco un poco el bañador para poder disimular todo lo que ella me estaba provocando. Y ella se ajusta el bikini antes de levantarse, cuando ya está de pie, la cojo de la mano y salimos corriendo al agua. Estaba templada, al menos eso creo recordar, o no llegué a notar ese escalofrío cuando el agua llega a ciertas partes de mi cuerpo.

Llegamos lo mas al fondo posible, donde me aseguraba que hacía pie, la cojo fuerte de la cintura y la subo encima de mí. Noto como abre sus piernas y las entrelaza por mi espalda, atrapándome entre ellas. Noto su pecho pegado completamente al mío. Yo la agarro del culo cuando ya está encima de mí, para tener mas sujeta a mí y mucho mas pegada, y meto mis dedos por debajo de sus braguitas, poco a poco los voy llevando cada vez mas adentro, mientras ella no para de besarme, eso me excita mucho mas y noto como mi pene duro y excitado se roza con ella, que al mismo tiempo hace fuerza con sus caderas para notarla mucho mas pegada a su sexo. Mientras, por debajo de sus braguitas y con mi dedo jugando, llego hasta su sexo, donde para mi sorpresa, lo noto caliente, de repente introduzco un dedo dentro de ella, noto su humedad y su excitación. En ese momento se agarra mas fuerte a mí y siento un pequeño gemido, seco y potente, junto a mi oído, que me hace apartar la cabeza, mas del susto que de la intensidad y nos reímos, bueno empiezo yo porque ella se queda un poco parada al pensar que me había molestado, todo lo contrario, la agarro mas fuerte para que note aun mas mi dedo dentro de ella.

Yo no quiero esperar mas y suelto un brazo y dirijo la mano a mi bañador para desatarlo y así poder dejar libre mi pene (tengo muchas ganas de sentirla dentro de su cuerpo). Cuando ya está fuera, aparto su braguita y apretando fuerte mi cuerpo contra el suyo, noto como se abre paso entre sus labios húmedos y calientes y como se desliza hacia su interior, noto en él la presión de su sexo, como si pudiera sentir cada centímetro que entra en ella.

Cuando está casi dentro, una ola hace que lo que queda por entrar lo haga de golpe y noto como ella me agarra fuerte y siento sus uñas clavándose en mi espalda, no siento dolor, solo un poco mas de morbo y excitación de saber que ella está disfrutando.

Nos quedamos quietos, las olas hacen prácticamente todo el trabajo, sintiendo como entra y como sale casi sin hacer nada.

En un momento dado, ella se acerca a mi oído y me pide que me mueva mas, que no aguanta, que desea correrse así, encima de mí. Yo la agarro fuerte de las nalgas y la apretó contra mí y voy moviéndola cada vez mas rápido y mas fuerte, notando en cada movimiento como la penetraba, notando su humedad y su excitación, su calor recorre todo mi cuerpo, pero sobre todo se intensifica en mi pene, justo ahí donde siento como me abrasa, a pesar de estar en el agua, da igual, sigo notando todo ese ardor que desprende su entrepierna.

Estoy muy excitado también y no sé lo que podré aguantar, pero de repente noto como ella empieza a temblar, noto sus piernas soltarse con fuertes sacudidas debajo del agua, no siento ningún gemido de ella, solo me agarra fuerte y apoya su frente en mi hombro mientras sigue temblando. Noto los espasmos de su sexo y entonces soy yo el que no puede más. Casi no puedo moverme, casi sin querer suelto un gemido seco al tiempo que la agarro fuerte, noto como mi cuerpo se estremece, como mis piernas se tensan y como todo el fluido sale de mí, me quedo apoyado también en su hombro, exhausto y completamente relajado.

Nos miramos y algo sofocados por el esfuerzo y la situación nos reímos. Ella se baja de encima de mí y aprovechamos para bañarnos mas sueltos.

Nos salimos del agua y nos tumbamos en las toallas y me quedo allí, mirándola, sin decir nada ninguno de los dos, solo con una sonrisa en la cara. Su pelo ya suelto, le cubre casi toda la cara.

No esperaba que el domingo se diera así, pero la verdad que fue increíble todo lo que pasó, espero que podamos repetir y deseando poder disfrutar con ella de nuestro amor.

viernes, 3 de julio de 2020

¿Y si cenamos en mi casa?

Llamó a su puerta. Él iba informal. Baqueros, camiseta azul marino lisa y zapatillas tipo casual en color azul. Ella ya le había avisado que fuera cómodo.

Cenaban en casa. Hoy no había salida. Querían estar solos y tranquilos. Ella abrió la puerta. Llevaba un vestido largo de color azul marino, con un estampado de flores verdes, blancas y rosas. Llevaba unas sandalias planas. De cuero blanco, dejaban ver sus uñas pintadas en un coral vivo. El pelo suelto, se notaba que acababa de lavárselo, se le notaban unas hondas de recién cepillado. Nada más verse, ella se abalanzó a él, se abrazaron, tenían muchas ganas de volver a estar juntos. Los días separados a veces parecen semanas. Él la miró a los ojos sin dejar de abrazarla y lentamente acerco sus labios hasta que encontró los suyos. Pintados con un rojo pasión que resaltaban su volumen. Los dos se besaron intensamente. Ese beso hacía que sus corazones se aceleraran al máximo. Después de varios minutos abrazados y disfrutando de ese nuevo encuentro, pasaron dentro. Ella había preparado la mesa con todo tipo de detalles. Como si de una celebración se tratase. Ella quería que esa noche fuera muy especial. Pero quería que fuera a su manera. Las sillas estaban puestas de una manera una poco extraña. No estaban dentro de la mesa. Estaban casi enfrente una de la otra. Al lado de la mesa. Se sentaron uno frente al otro. Mientras él sirvió las copas de vino. No podían parar de mirarse.

Mientras bebían y comían. En un determinado momento ella se acercó aún más a él. Acercado su silla y teniendo que abrir sus piernas. Para lo cual tuvo que subirse un poco el vestido dejando sus rodillas al descubierto. Estaban tan cerca que se podían besar. Él puso las manos en sus rodillas y poco a poco fue subiéndolas, acariciando sus muslos, al llegar a su cadera la apretó con pasión (como cuando aprietas algo con rabia contenida, de querer romperlo, pero lo que realmente quieres es sentirlo entre tus dedos). 

Él fue metiendo sus manos entre sus muslos hasta llegar a su sexo, sin ropa interior, notó su  humedad nada mas tocar con los dedos sus labios excitados. Antes de que él pudiera jugar con ella, le apartó sus manos y cerró sus piernas para que él no siguiera.

Bruscamente lo echó para atrás en la silla. Y sus manos fueron a quitarle el cinturón desabrochando al mismo tiempo su pantalón. Le hizo levantarse levemente y consiguió bajar sus pantalones hasta abajo. Él se quedó sentado con su sexo a la vista, erecto, dispuesto, cuando ella lo agarró con sus manos mientras los dos se besaban. Poco a poco ella dejando de besarlo fue bajando mientras al mismo tiempo le quitaba la camiseta. Iba besándole el pecho mordisqueando sus pezones. Hasta llegar a su pene, duro, excitado, esperando para ella. Despacio se acercó y él notó como sus labios se abrían. Notó como su pene entraba en su boca, empezó a notar su lengua recorriéndolo, y sus labios como lo apretaba mientras subía y bajaba la cabeza. De repente levantó la cabeza. Se levanto del suelo y subiéndose encima de él, con su vestido al vuelo y prácticamente cubriéndolo entero, se sentó de golpe encima de su pene. Notando como la penetraba. Como entraba firme dentro de su sexo, húmedo y excitado. Ella se agarró a él y se quedaron quietos. 

Algo más tranquilos, decidieron tomarse el momento con más calma y empezaron a disfrutar de la cena, ella empezó a darle de comer al igual que él a ella. Mientras cenaban ella seguía encima de él con su pene dentro. Y con movimientos suaves, ligeros, de vaivén, notando un pequeño placer de estar en esa posición. Ya cansados de comer. Ella empezó a moverse más rápido. Estaba preparada para correrse. Él la cogió fuerte con una mano en su cadera y la otra en la espalda. La empujaba hacia él. Mientras ella movía su cuerpo sin parar, notando cada vez más su pene dentro. Como rozaba por su interior en cada movimiento. Cada vez se movía más rápido. Su respiración era más fuerte, más acelerada. Agarró la cabeza de él y la aplasto contra sus pechos, apretándolo fuerte y subiendo el ritmo de su cuerpo. Hasta que soltó un gemido fuerte, seco, sus piernas empezaron a temblar, por un momento parecía que iba a parar, pero, todo lo contrario, se agarró más fuerte a él y sus movimientos fueron más agresivos, más impulsivos, mientras apretaba los labios y de entre ellos se oían esos gemidos de placer. De repente paró en seco, agotada. Pero él quería más. Y la levantó. Apartó de golpe todas las cosas de la mesa (suerte que era grande y no llegó a caer nada al suelo). La tumbó boca arriba encima de la mesa, levantó su vestido todo lo que pudo dejando su sexo libre y a la vista para poder seguir gozando de él, cogiéndola de las caderas la llevó hasta el bode de la mesa quedando su culo al ras de ella, y de un gesto rápido y agarrándola de los muslos la penetró fuerte, al tiempo que ella se mordía el dedo gordo de su mano para no soltar ningún grito.

A la vez que la penetraba, sus manos iban buscando sus pechos por dentro de su vestido llegando a notar sus pezones duros, excitados. Agarrándose fuerte a ellos, y moviéndose cada vez más rápido, siguió penetrándola fuerte hasta que de un golpe seco y fuerte soltó un gemido y su cuerpo agotado calló encima de ella, apoyando su cara en la barriga de ella, notando su respiración acelerada de tanta pasión.

Exhausto. Acelerado. Los dos se quedaron así unos minutos mientras recuperaban el aliento. Al mirarse empezaron a reírse. Se reían cada vez más. Ella con su cuerpo todavía en la mesa y él ya sentado en la silla, recostado, todavía con síntomas de agotamiento. No se esperaba una cena así. Una cena que no olvidaría.


jueves, 18 de junio de 2020

Cena con amigos

Habíamos quedado para cenar. Era un sábado más con amigos. Yo me había adelantado con ellos y la esperaba en el restaurante.

Ella terminaba de trabajar tarde y se iba a duchar y a ponerse guapa como cada sábado que salíamos.

Por la mañana la sentí rara como más picarona que de costumbre, llevaba toda la mañana una sonrisa en la cara...que la última vez que se la vi, casi la liamos en aquel barco.

Se abrió la puerta y apareció ella. Muy guapa, como siempre. Su pelo arreglado. Maquillada suavemente y con un vestido liso, ajustado de cuerpo, pero con una falda de vuelo que le llegaba hasta casi las rodillas, de color verde esmeralda con un estampado de amapolas rojas. No pude contenerme y me levanté rápido. Fui a su encuentro. Y abrazándola fuerte, la miré a los ojos. Le dije

- te hubiera esperado en casa y te habría ayudado a ponerte el vestido.

- entonces igual no habríamos venido a la cena, además te gustará más el haberme esperado aquí – me contestó ella.

Y me volvió a hacer la sonrisa que tan nervioso me ponía porque sabía que algo iba a pasar.

Después de saludar a todos nos sentamos juntos. Empezamos a pedir y prefirió tomarse un martini blanco. Yo seguía con el vino tinto. Ya estábamos comiendo. Cuando de repente veo que se le cae algo a ella justo al lado de sus piernas, rápido me agacho a cogerlo y conforme estoy subiendo con la servilleta, que era lo que se le había caído, me pone la mano a la altura de la nuca para que no pueda levantarme y al inclinarse ella hacia mí, me susurra al oído

- creo que deberías comprobar algo.

Me libera la cabeza y al mirarla me vuelve a hacer esa sonrisa.

Ya creo que se por donde va.

- Me quedo pensado. Pero no creo. ¿Aquí? ¿Con nuestros amigos?

Me incorporo y continuamos cenando. Ya casi habíamos terminado y dejo caer mi mano en su rodilla, la acaricio y poco a poco voy subiendo la mano por su muslo. Ella mete la silla más adentro de la mesa y como el mantel era largo, se lo pone un poco por encima de las piernas. Yo sigo acariciando su muslo y subiendo cada vez un poco más, hasta que mirándola con los ojos muy abiertos le susurro.

- ¿nada?, ¿No llevas nada?

A ella solo le sale una pequeña carcajada. Al oírla algunos amigos que estaban hablando entre ellos se giraron a mirarla por la sonrisa tan extraña. Ellos siguieron hablando y yo seguí subiendo la mano poco a poco. Conforme subía la mano, ella abría un poco más las piernas. Al llegar al fondo. Note su sexo. Estaba suave, arreglado para la ocasión, se había tomado su tiempo para dejarlo listo para mí. Con mis dedos separé los labios de su sexo, notando lo húmeda que ya estaba, y al tocar su clítoris se le escapo un pequeño gemido y lo disimuló rápidamente con unas risas, como si yo le hubiera dicho algo gracioso. Yo notaba como mi pene cada vez se iba poniendo más duro, la situación se estaba poniendo tensa, allí todos hablando entre ellos y nosotros solo pendientes de nuestros cuerpos. Seguí acariciándola hasta que introduje dos dedos dentro de su sexo cada vez más excitado. Seguí con suavidad, metiendo y sacando los dedos, mientras ella intentaba disimular, y de vez en cuando hacia una mueca en forma de sonrisa. Notaba como cada vez se excitaba más, mis dedos cada vez más rápidos, pero con cuidado porque había veces que nos hablaban y estaban pendientes de nosotros. Yo cada vez más duro y excitado, solo quería irme y terminar lo que habíamos empezado. Seguí con el movimiento de mis dedos dentro de su sexo hasta que ella de un pequeño movimiento tiró una copa en la mesa y agarró mi mano para que parara, estaba a punto de correrse. Al sacar mi mano de entre sus piernas se levantó y sin decir nada se fue al aseo.

Los aseos estaban detrás de una puerta, que una vez pasada llevaban a las otras dos puertas de los baños. Al tiempo que se dirigía al aseo pude ver como con ese vestido y sin braguitas, su trasero se movía sin parar a cada paso que daba, mientras yo no podía dejar de sentir aquel olor que se había quedado impregnado en mía dedos.

Justo antes de abrir se giró y me miró con la misma sonrisa pícara que llevaba todo el día. A los pocos segundos me levanté y fui a buscarla al aseo. Al abrir la primera puerta pensaba que estaría allí esperándome, pero no fue así, y pensando que estaría donde debía, abrí la puerta del baño de chicas. Mi sorpresa fue que no estaba allí y me quedé un poco extrañado. Justo cuando vi que entre las dos puertas había otra que solo ponía un cartel que decía, solo personal autorizado. Cuando se abrió de repente y allí estaba ella. Me cogió rápido y me metió para adentro. Había muy poca luz, solo la que provenía de una especie de ventana que daría a la calle. Al entrar y cerrar la puerta se agarró a mí, besándome con pasión, agarrada a mi cuello. Yo la cogí de su trasero, pero por debajo de la falda, notando su piel en mis manos, ella me desabrochaba el pantalón con una mano, mientras con la otra apretaba con fuerza mi pene duro. Fui metiendo las manos entre sus nalgas hasta llegar a su sexo y seguí notando su humedad y su excitación. No aguantaba más, ni ella ni yo, y allí como estaba sobre una caja de refrescos, la giré y la puse de espaldas. Ella había terminado de bajarme los pantalones y mi pene estaba fuera esperando notar su interior. La abrace por la espalda y una de mis manos fue directo a su sexo, le levante un poco la falda, mientras la besaba y ella me decía.

- métemela ya, no aguanto más.

Y eso hice, abriendo un poco sus piernas, mi pene se introdujo dentro de ella, notando su calor y su humedad y soltando ella un gemido seco y fuerte. Al darse cuenta se tapó la boca con una mano. Le incliné un poco el cuerpo, mientras la agarraba de las caderas para penetrarla más fuerte y más rápido. Ella se agarraba como podía a las cajas mientras intentaba controlar sus gemidos. Ya no podía más y solo sabia decirme entre pequeños gritos que no parara. Hasta que de repente, apretó fuerte los dientes y se agarró como pudo a las cajas. Yo no podía parar. Notar las contracciones de su sexo en mi pene hacían que yo no pudiera aguantar mucho más y en una de las penetraciones noté como la llenaba de mi leche, y mis piernas empezaban a temblar, apreté fuerte los dientes para no hacer ruido y me quedé pegado a ella unos instantes. Ella sacó del su mini bolso unos clínex y nos limpiamos, teníamos que volver, pero antes, sacó también del bolso y tanga de encaje verde oscuro. La ayudé a ponérselo. Y nos dirigimos a la mesa con nuestros amigos. Al llegar alguno de nuestros amigos se extrañaron por la tardanza y alguna amiga le hacía sonrisitas a ella. Los dos con cara sonriente, cara de placer, seguimos cenando. Y cada vez que nos mirábamos sonreíamos recordando con la mirada lo que había pasado en aquel restaurante.


viernes, 5 de junio de 2020

Un Domingo de playa



    Habíamos quedado para bajar a la playa, como siempre llegaba puntual, algo que me hacía sentir importante, porque se daba la prisa necesaria para estar conmigo.

    Era un domingo de julio, me da igual el día, ya eran las 11, me gusta bajar pronto y buscar un sitio tranquilo, un poco alejado de la gente, donde poder relajarme, teníamos que andar un poco para eso, pero no nos importaba, porque los dos queríamos esa tranquilidad.

    Yo estaba en la puerta esperando, cuando llegó él, con su coche, un Renault captur, verde, rojo y negro, una combinación un poco extraña de colores, pero le daba un toque muy personal. Casi ni paró y me subí en el asiento del copiloto, nada más entrar me fijé que llevaba un bañador de muchos colores y muy vivos, haciendo formas triangulares y una camiseta completamente blanca, resaltando su tez morena y esos ojos que me enamoran. Me encanta verlo porque me mira con esos ojos azules y me sonríe, una sonrisa que me derrite, una sonrisa que hace que se me ponga un nudo en el estómago, y unas ganas tremendas de besarlo.

    Y eso hice, me senté y me abalancé hacia él, cogiéndole la cara y despacio llevé mis labios junto a los suyos….Por favor me encanta su sabor, me encanta sentir sus labios carnosos muy pegados a los míos, sentir como se quedan casi pegados, que al separarlos, ellos no quieren seguirnos, solo quieren estar juntos, por eso vuelvo a juntarlos y lo beso con más fuerza.

    Ya llegamos a la playa, no hay casi nadie, eso me gusta, podremos elegir un buen sitio para aparcar y para ponernos en la zona que queramos, aunque yo le insisto que andemos más, para estar lo más alejados posible. Después de 10 minutos andando descalzos por la orilla, decidimos parar y dejamos las bolsas cerca de las dunas, un tanto alejados de la orilla, creo que ya he dicho que quiero estar tranquila, no sé, tengo el cuerpo tonto y necesito cariño, y me encanta su cariño, me encanta como me abraza y como me toca, me hace sentir especial, importante, seguro de él y eso me excita mucho.

    Ponemos las toallas en la arena, bien juntas, no quiero que se separe mucho de mí. Me tumbo en la toalla boca abajo y le pido que me ponga crema por la espalda, primero se la pone en sus manos para darles un poco de calor y luego me pone cada mano en un hombro y desde ahí empieza a restregarme la espalda con la crema, siento como se deslizan sus manos por la espalda, como resbalan por ella, me pone la piel erizada, sentir como me toca… si supiera lo caliente que me está poniendo, solo con ponerme la crema. Creo que lo sabe, porque sus manos ya han pasado la espalda y las tengo a la altura de mi culo, aunque pasan un poco de largo y se dirigen a las piernas, pero ese sutil roce en las nalgas me pone más nerviosa todavía. Llevo un bikini verde oscuro liso, y la braguita la verdad es que es un poco pequeña, pero me gusta así, me siento cómoda con este bikini cuando estoy con él, no sé, quiero estar sexy para él, me gusta cómo me mira cuando me ve sexy, aunque él me dice que siempre lo estoy, yo lo noto muchas veces como me mira, como sonríe, esa sonrisa idiota y esa mirada penetrante que recorre todo mi cuerpo y me da calor solo con ver cómo me mira y siento tan dentro de mí, porque me mira a mí, me mira con pasión y deseo, nunca me habían mirado así y me gusta mucho que alguien se fije en mí de esa manera.

    Sus manos vuelven hacia mi trasero después de llenarme las piernas de crema. Él está casi sentado encima mía, a la altura de mis muslos, ahora se para en mi culo y mete las manos por debajo de las braguitas, me encanta sentir sus manos masajeándome, sé que ahí no tiene que poner crema, pero me gusta cómo me toca. Se recrea un rato tocándome, la verdad, me tiene muy mojada ya. Yo sigo boca abajo y mi cabeza apoyada en mis brazos, los ojos cerrados, aunque a veces los abro y lo miro de reojo con una sonrisa un tanto pícara. Saca las manos de mis braguitas y las vuelve a poner en la espalda y esta vez, para llegar bien, se sube un poco más y se sienta casi en mi culo. Sigue masajeándome la espalda y…Dios…no puede ser….noto….si lo noto sí, no estaba segura, pero si, noto su excitación encima de mí, noto lo dura que está y como hace fuerza para que la note….puf esto ya me supera, notarlo así encima de mí y yo con las ganas que tengo de él, de ser suya, de sentirlo dentro de mí. Se acerca a mi cara, notando todo su cuerpo pegado al mío y al oído me susurra…

- Vamos al agua.

    No es lo que dice, es como lo dice, susurrando, con palabras suaves, lentas. La piel se me eriza de nuevo y una vez que él se ha levantado, yo hago lo mismo, me coge de la mano y de una carrera vamos directos al agua. No recuerdo ni si estaba fría o caliente el agua, creo que más caliente que yo no podía estar, por eso aunque estuviera fría no podría notarla. Como podemos llegamos al fondo, donde casi no se toca la arena. 

    Él me coge fuerte y me sube encima suya, me agarro a su espalda, pegando mi pecho contra el suyo, noto como sus manos me sujeta el culo y noto como sus dedos se abren paso entre mis braguitas, noto como sus dedos me van acariciando mientras no puedo dejar  de besarlo, me aprieta fuerte contra él y noto lo duro y excitado que está, noto como roza su sexo con el mío y como el movimiento de las olas hacen que nos rocemos mucho más, noto como sus dedos llegan a mi sexo, que está muy húmedo y no precisamente por el agua, noto como me acaricia y como poco a poco va metiendo algún dedo dentro de mí, justo en ese momento me agarro mucho más fuerte a él y suelto un pequeño grito junto a su oído, hace un gesto de apartarse, nos reímos porque le ha pillado desprevenido el grito tan cerca. 

    Noto como me suelta un brazo y se lleva la manos al bañador, lo desata y apartando un poco mi bikini, la noto, noto como entra, noto como está excitada y la noto dentro de mí, cierro los ojos y suspiro al tiempo que una pequeña ola hace que entre de golpe y la sienta en todo mi cuerpo, me agarro fuerte a su espalda y le clavo las uñas con fuerza, creo que le he dejado marca, pero me da igual, solo quiero sentirlo dentro, no hace falta ni movernos, el pequeño oleaje nos mueve, nos hace bailar  el uno con el otro y la verdad no puedo más, aunque las olas nos mueven no puedo resistirlo y le pido que se mueva y agarrándome fuerte de mis nalgas me aprieta contra su cuerpo y me mueve cada vez más fuerte y más rápido. A él lo noto muy excitado también, yo no puedo más, necesito terminar, necesito llegar y sentir todo ese placer como recorre mi cuerpo, me encanta lo que me hace, de repente noto como mi cuerpo se estremece, ya llego, no puedo más y mi cuerpo empieza temblar, no me salen las palabras ni los ruidos, solo puedo temblar de placer encima suya, al mismo tiempo lo noto a él como me agarra fuerte y con un gemido seco, para de golpe, estamos exhaustos y relajados, muy relajados, nos miramos y nos reímos, nos besamos entre risas. Nos damos un pequeño baño ya un poco más separados, nos salimos a la arena y allí tumbados en la toalla nos quedamos mirándonos sin decir nada, solo mirándonos y sonriendo, no queremos que pase el tiempo, no quiero que pase, quiero tenerlo conmigo y que no se vaya, me gustan los días de playa, sobre todo los excitantes.


viernes, 8 de mayo de 2020

Mi primera aportación

Quiero empezar este blog con un escrito que hice en el 2001, algo que estaba guardado y que he recuperado sin querer recuperar, pero una vez en mis manos he decidido retocarlo un poco, no mucho, y al final este es el resultado. No espero nada de estas palabras, solo escribir...


ES LO QUE QUIERO…


Quiero acariciar tu cuerpo con dedos de seda,

                        mimando cada rincón de tu piel,

quiero sentir tu cuerpo cerca,

                        que ni el aire nos pueda,

quiero besar hasta el último rincón de tu ser y beber de tu amor.

 

Quiero acariciar tu espalda desnuda,

                        Con mi aliento liviano,

Quiero besar tu cuello con pasión y susurrarte  al oído,

                        como brisa marina de una noche de verano.

Quiero comer de ti,

                        hambriento de pasión me tienes,

quiero sentir tus manos en mi cabeza,

                        notar la presión de tus dedos en ella,

mientras está en el paraíso de tu ser,

                        bebiendo de ti, sintiéndote,

quiero sentir tu aliento acelerado, sentir tus gemidos,

                        como tormenta desatada,

quiero sentir como te llenas de amor,

                        de deseo y de pasión,

y ver tu cuerpo  estremecerse,

y verte gozar,

y darte mi amor,

y sentirme dentro de ti,

y fundirnos en un solo ser.


viernes, 24 de abril de 2020

Relatos para un café

¿Que quiero crear aquí?

Mi interés de toda la vida, pero guardado en mi mas profundo interior, por la escritura, por transmitir mis pensamientos y plasmarlos en un papel aunque sea digital, hace que empiece este pequeño, digamos proyecto, donde dar cabida a la imaginación, con el objetivo de transmitir, practicar, llegar al interior de las personas y sobre todo aprender e ir mejorando cada día mis textos y mi redacción.

En estos momentos todo lo que publique es totalmente autodidacta, sin un sentido y sin una base de escritor (palabra algo grande y lejana para mi), simplemente traslado mi mente a la hoja y desde ya empezar una evolución en mi narrativa. 

Estos primero textos son de temática erótica, por lo que no es aconsejable para menores de edad.

Imaginación o no, todo lo que escribo sale de mi mente, sin hacer referencia a nada que no sea mi imaginación, mis emociones y mis ganas de transmitir. No pretendo mandar mensajes de ningún tipo, ni dirigidos a nadie en particular.
Son solo palabras, mis palabras.

Tarde de postres

Abro la puerta de casa y siento ese olor, que tanto me gusta, de bizcocho recién hecho. Ya me puedo imaginar que ella debe estar en la cocin...