Abro la puerta de casa y siento ese olor, que tanto me gusta, de bizcocho recién hecho. Ya me puedo imaginar que ella debe estar en la cocina liada con todos los utensilios, entre harina y chocolate. No hay nada mejor que saborear sus pasteles. Hoy llego agotado, ha sido un día muy duro de trabajo. Son solo las 7 de la tarde pero estoy deseando darme una ducha y meterme en la cama, aunque sé que va a ser casi imposible.
Cuando llego a la puerta de la cocina, allí está
ella, puesta de pijama de invierno color rosa claro, con sus zapatillas de
estar por casa, con pelo suficiente para poder
tener los pies más que calientes, friolera como siempre. Lleva también
el delantal que le regalé, con una frase que dice “nada más dulce que tus
besos” y dibujado un cupcake en forma de corazón.
Me quedo apoyado en el marco de la puerta, está de
espaldas, con las manos dentro del bol, amasando lo que parece otro bizcocho o
es posible que sea masa para magdalenas, pero amasa con fuerza, con brío, con
una mano agarra el bol y con la otra le da vueltas a la masa para que esté en
su punto y luego poder meterla al horno. Mi vista solo se puede fijar en el
movimiento que hace su trasero con cada movimiento de su manos, es tal la
fuerza con que lo hace que todo su cuerpo se mueve como si estuviera bailando al
ritmo de música disco, pero solo me puedo fijar como se mueven sus nalgas a
ritmo, con cada movimiento de su brazo, con caga giro de su hombro, su culo se
mueve a derecha e izquierda, me fijo que no lleva nada debajo del pantalón, lo
que hace que su movimiento sea más suelto, es como ver ese movimiento hipnótico
de una gran gelatina la moverlo en su plato.
Se me han quitado las ganas de acostarme tan rápido,
no puedo dejar de ver como ese baile sensual, que sin pretender serlo, para mí
se convierte en una alegría, se convierte en esa llamada que ella me hace,
porque sabe que me gusta, sabe que me gusta mirarla cuando cocina, quizás no se
haya puesto sexy, o no lo parezca, pero ella sabe que para mí es única y que
con solo esos pequeños gestos o movimientos o detalles, me conquista, me hace
vibrar y me llena de pasión, porque quiero ser yo quien esté entre sus manos,
sintiendo como amasa mi cuerpo, como lo recorre, presionando sus dedos contra
cada parte de mi.
Sabe que estoy allí mirándola, pero no me dice nada,
y la verdad que ya he perdido mucho tiempo observándola, así que me acerco
despacio, sin prisa y me pego a ella para que note mi pecho en su espalda, para
que note todo mi cuerpo pegado al suyo. Ella sigue amasando como si nada, pero
ahora su cuerpo baila pegado al mío y siento como con cada brazada se roza
entera contra mí, noto como su culo pasa rozando mi entrepierna y yo intento
apretarme un poco mas contra ella para sentir mucho más cerca ese roce, que
poco a poco hace que mi excitación vaya en aumento.
Veo que va sin sujetador, sus pechos se dejan intuir
por la camiseta y debajo del delantal, casi saliéndose por los lados en cada
movimiento. Llevo mis manos hacia ellos, agarrándolos y haciéndolos cesar de
ese baile suntuoso. Siento sus pechos firmes, y sus pezones duros, imagino que
ese roce con la camiseta le hace tenerlos así, yo los agarro fuertes, pero sin
apretar demasiado, y consigo parar ese movimiento que los hacía ir locos de un
lado para otro.
De repente se para, deja de amasar, deja de mover su
mano con fuerza y hecha su cuerpo hacia atrás, para que sienta todavía más como
su trasero se pega a mi sexo. Puede notar perfectamente como la excitación que
me producen esos movimientos ya ha hecho efecto en mí y es fácil que note esa
parte de mi cuerpo que desea jugar con ella.
Lleva el pelo recogido y su cuello se queda algo al
descubierto, lo que aprovecho para besarle la nuca, para mordisquear un poco
cerca de las orejas y saborear sus lóbulos, con ese sabor azucarado después de
haber estado trabajando la masa de los postres. Voy bajando una de mis manos
por su cuerpo, hasta llegar a la cintura y con mis dedos busco el borde de su
pantalón hasta que consigo introducir mi mano y poco a poco llegar hasta su
sexo, ella enseguida separa un poco las piernas para que pueda tener mejor
acceso y así poder notar lo que ya imaginaba, que estaba muy húmeda, ya mis
dedos podían sentir como se empapaban de ella. Al mismo tiempo llevo mi otra
mano hacia su cuello y hacía su boca, para sentir sus labios entre mis dedos.
Mientras ella, suelta el bol que todavía tenía agarrado y lleva su mano hacía
atrás, buscando encontrar esa parte de mi que ya lleva rato excitada, al final
entre manoseo y toqueteo consigue encontrar lo que busca, y noto como su mano
acaba en mi pene ya más que duro, sintiendo como se aferra a él con fuerza y
notando la presión de su mano sobre mi miembro.
Ella siente junto a su oído como mi respiración se
acelera con fuerza, como ya es algo más parecido a un jadeo, una respiración
entre cortada y algo rápida, lo que hace excitarla todavía más.
Mi mano entre sus piernas ya se ha hecho hueco, y
nota como su sexo está muy húmedo y como su clítoris está duro, preparado para
recibir todo ese placer que ansía su cuerpo. Abriéndome paso entre sus labios
mojados, consigo introducir un dedo dentro de ella, y en ese momento suelta mi
miembro y se agarra fuerte al bol, donde todavía tiene metida la mano que
estaba usando para amasar, toda pringosa y enharinada. Yo no puedo resistirlo más,
y soltando mis manos, me apresuro para bajarme los pantalones, dejando mi
miembro expuesto y preparado para satisfacerla, rápidamente le bajo los
pantalones, y abriendo un poco mas sus piernas, la agarro por la cintura,
mientras ella sigue agarrada al bol, abriéndome hueco entre sus nalgas nota
como mi pene se abre paso y encontrando el camino hecho por toda esa humedad
que desprende, se introduce fuerte dentro de su sexo, al tiempo que ella suelta
un gemido fuerte, y de ese primer movimiento, el bol con la masa dentro sale
despedido por toda la cocina, pero nos da igual , ella ya con las manos libre
se agarra a la encimera mientras siente como mi pene entra una y otra vez, como
un cosquilleo le recorre todo su cuerpo y solo quiere sentir como mis piernas
chocan contra su trasero en cada movimiento de mi cadera, en cada penetración.
Cada vez su jadeo es más intenso, y su respiración me dice que está a punto de
correrse, la agarro fuerte de su cintura y solo me hacen falta dos movimientos
fuertes y profundos, para sentir como ese último aliento, ese último gemido era
la confirmación de que su cuerpo había llegado al éxtasis, de cómo en mis
piernas notaba parte de su humedad que había aumentado notablemente.
Todavía con mi pene dentro, noto sus piernas temblorosas y la veo apoyar todo su cuerpo contra la encimera. Exhausta y jadeante, me retiro sintiendo un último y casi inapreciable gemido al notar cómo me separaba de ella. Ya no queda nada encima de la encimera, todo ha salido volando por la cocina, está todo lleno de harina y de utensilios tirados por el suelo. Pero no quiero que esto se quede así, y agarrándola por la cintura de nuevo, la giro y en un movimiento rápido la levanto en peso subiendo su culo encima de la encimera, por suerte en esa parte no había muebles altos que la impidieran estar cómoda encima de ella. Le termino de quitar los pantalones, aunque ella no estaba muy receptiva, una parte de ella no quería seguir jugando, pero algo me decía que le quedaban fuerzas y excitación para seguir un poco más. Con su cuerpo un poco agotado y sus brazos casi sin fuerzas e intentando quitarme de en medio, consigo separar sus piernas, y dejar su sexo al descubierto, todavía húmedo y algo rojizo por todo lo sucedido antes, pero lo único que deseo es saborearla, es sentir esa humedad en mi boca, y aunque ella al principio no quiere que la toque, consigo llegar hasta su sexo. Una vez que siente mi lengua recorrer sus labios vuelve a soltar un sonido de excitación que hace que sus manos, que antes peleaban por quitarme de encima, solo pudieran agarrarse a mi cabeza y dejar que jugara un poco más, dejar que su cuerpo pudiera llegar a sentir un nivel mas de clímax y apogeo.
Mientras levanto sus piernas y las dejo descansar sobre mis hombros, mi lengua se abre paso por su sexo, sintiendo su clítoris duro, húmedo y muy caliente, sintiendo sus labios y recorriéndolos con suavidad, mientras ella me agarra la cabeza con más fuerza, con un nivel de excitación que hacía sudar su cuerpo, pude por un momento abrir mi boca y sentir todo su sexo dentro de ella, ese sabor, esa calor que emanaba de su interior y que tanto me gustaba sentir, como me gusta pasar mi lengua, bien abierta, por todo su sexo, pero despacio, sin prisa, dejándome ungir de su aroma y sabor, de su cuerpo y de su amor, no hay nada que me guste más que recibir de su cuerpo toda esa energía que ella me trasmitía cuando mi boca se paseaba por su entrepierna.
Su respiración se
acelera de tal manera, que siento como me clava las uñas en la cabeza, sus
gemidos se hacen cada vez mas incesantes y despavoridos, lo que me hace subir
el ritmo de mis movimientos, de mi lengua frotando sus labios ya cada vez mas
húmedos, noto como sus piernas empiezan a temblar y se van cerrando cada vez
mas hasta que mi cabeza queda atrapada entre ellas, casi sin poder respirar,
consigo deshacerme de su prisión y al hacerme hacia atrás, la veo a ella con
las piernas entre cruzadas, una mano entre ellas y la otra tapándose la cara. Apoyada
contra el mueble lateral se queda totalmente extenuada con su respiración
acelerada por todo lo acontecido.
Ahora ya estoy listo para ducharme, no necesito nada
mas, pero antes debemos recoger un poco todo ese estropicio que hemos creado en
la cocina, por suerte, uno de los bizcochos estaba listo, y podré darme luego
un buen capricho.

