domingo, 11 de octubre de 2020

Un domingo de playa - otro punto de vista.

 

Salí de casa rápido, no sé cómo me las arreglo para (aún teniendo todo el tiempo del mundo) tener que correr.

Solo son 20 minutos hasta la puerta de su casa, pero no me gusta hacerla esperar, quiero que sienta que me importa, porque así es.

Me subí a mi coche, un Renault Captur, verde, rojo y negro, quería esa combinación de colores, para conseguirlo tuve que esperar 3 meses a que me lo fabricaran, no me importaba tanto la potencia del coche como el interior y el exterior.

Siempre me ha gustado que mi vehículo concuerde con mi personalidad, así como la última bici que me compré en amarillo y naranja, era la envidia de las carreras de MTB que iba.

Habíamos quedado a las 11 de la mañana, buena hora para coger sitio en la playa, luego es casi imposible aparcar bien.

Y allí estaba ella, en la puerta de su casa, con su pelo negro, liso y sus ojos verdes, esos ojos en los que me gusta perderme cuando la miro, muchas veces me chasca los dedos delante de mi cara porque me quedo embobado mirándola y creo que hasta la baba se me cae mientras ella habla.

Llevaba el pelo recogido, unas sandalias plateadas de esas de dedo que al principio del verano te hacen rozaduras en el dedo gordo y un vestido playero blanco con flores de colores grandes, yo la veía espectacular como siempre.

Aparqué el coche en la puerta de su casa, o casi, porque no había terminado de parar y ya me había abierto la puerta del copiloto, era justo la que le quedaba a su lado.

Entró de golpe y se sentó, ni siquiera había metido el bolso de playa que llevaba, era de tela en tonos azules y de los que te entran cuatro o cinco toallas, no me dejó decir ni hola, y se tiró encima de mí y agarró mi cara, me cortó lo que iba a decir y poco a poco fue acercando sus labios a los míos.

Me encantan sus labios, son carnosos y no suele ponerse pintalabios, sobre todo cuando vamos a la playa, solo cuando salimos a cenar y se arregla algo mas, le gusta ponerse colores muy claros y cálidos, casi imperceptible.

Me besaba despacio, cerré mis ojos y sentí como su lengua chocaba con la mía, pero muy despacio, poco después separó su boca de la mía, pero solo fue un momento porque rápidamente me volvió a besar, pero ahora con mucha mas pasión.

Yo me estaba sonrojando porque una parte de mi ya se estaba haciendo notar, menos mal que estaba sentado.

Llegamos a la playa, había muy poca gente y pude aparcar cerca de la entrada a la playa. Ella bajó de coche y con una sonrisa y una mirada morbosa, me dice que quiere que andemos un poco más, que quiere que estemos lo mas solos posible.

Después de un rato largo (o al menos a mí se me hizo largo) paramos y dejamos las cosas lo mas pegadas a las dunas que allí habían.

Me volvió a sonreír como en el coche, me lleva loco esa forma de mirarme, como si me hiciera el amor apasionadamente con la mirada.

Ponemos las toallas juntas, se quita el vestido de playa y veo su bikini verde oscuro liso, me encanta ese bikini porque la braguita es pequeña y le queda muy bien, tiene un culo muy bonito y firme, la verdad que me da igual porque para mí es perfecto y ella lo sabe, porque aprovecho cualquier momento para tocárselo, así como distraído, menos cuando la beso que me gusta cogerlo con las dos manos y pegar su cuerpo totalmente al mío.

Me pide que le ponga crema, ya es la tercera vez que me mira así, a estas alturas mi miembro ya se deja notar en el bañador, lo que hace que me toque disimular un poco, una erección, de pie, nada mas llegar, solo pensarlo me corta mas.

Ya tumbada boca abajo, me eché crema en las manos, me las restriego un poco, una con otra para calentarla un instante. Pongo las manos una en casa hombro y empiezo a recorrer su espalda con las manos llenas de crema, se ha soltado la parte de arriba del bikini para que la pueda manosear mejor. Yo estoy subido encima de ella a la altura de sus muslos.

Cuando ya le he untado la espalda de crema, paso las yemas de mis dedo por ella, formando círculos y figuras, como si su espalda fuera un lienzo en el que pinto todo lo que quiero. Noto como se le eriza la piel. Sigo bajando mis manos y paso por encima de su culo, paso casi sin tocarlo, pero dejando que mis dedos, se deslicen suavemente para que sienta mis yemas como la acarician. Su piel se vuelve a poner erizada. Sigo deslizando mis manos hacia sus piernas, donde rápidamente le pongo al crema, me interesa mas otra parte de su cuerpo, así que vuelvo a su culo, creo que quiere que me quede allí un poco mas.

Paso mis manos por sus caderas y poco a poco voy llegando a su braguita, con los dedos índices levanto lo suficiente para que puedan pasar las manos y así poder tenerlos justo debajo de ellos, masajeo suavemente su trasero mientras ella sigue boca abajo, con la cabeza apoyada entre sus brazos y los ojos cerrados, aunque a veces los abría y me miraba de reojo, otra vez esa mirada, y yo ya casi que no puedo esconder lo que llevo debajo del bañador.

Saco las manos de sus braguitas y las vuelvo a poner en su espalda, pero esta vez me subo un poco más, hasta la altura de su culo. Sigo masajeando la espalda, pero claro yo no puedo más, no puedo esconder lo que ella y su cuerpo me provocan, esto seguro que tiene que notar mi erección pegada entre sus nalgas, yo por si acaso y echándole un poco de cara dura, nunca mejor dicho, aprieto un poco mi cuerpo contra el suyo, por si le quedaba alguna duda de lo malo que me tenía. En un momento dado noto como ella a su vez levanta un poco su culo como queriendo notarme mucho mas pegado a ella. Y ya sin poder aguantar mucho mas, me acerco a su oído y le susurro, con voz tranquila y suave.

— Vamos al agua.

Me levanto con cuidado y me recoloco un poco el bañador para poder disimular todo lo que ella me estaba provocando. Y ella se ajusta el bikini antes de levantarse, cuando ya está de pie, la cojo de la mano y salimos corriendo al agua. Estaba templada, al menos eso creo recordar, o no llegué a notar ese escalofrío cuando el agua llega a ciertas partes de mi cuerpo.

Llegamos lo mas al fondo posible, donde me aseguraba que hacía pie, la cojo fuerte de la cintura y la subo encima de mí. Noto como abre sus piernas y las entrelaza por mi espalda, atrapándome entre ellas. Noto su pecho pegado completamente al mío. Yo la agarro del culo cuando ya está encima de mí, para tener mas sujeta a mí y mucho mas pegada, y meto mis dedos por debajo de sus braguitas, poco a poco los voy llevando cada vez mas adentro, mientras ella no para de besarme, eso me excita mucho mas y noto como mi pene duro y excitado se roza con ella, que al mismo tiempo hace fuerza con sus caderas para notarla mucho mas pegada a su sexo. Mientras, por debajo de sus braguitas y con mi dedo jugando, llego hasta su sexo, donde para mi sorpresa, lo noto caliente, de repente introduzco un dedo dentro de ella, noto su humedad y su excitación. En ese momento se agarra mas fuerte a mí y siento un pequeño gemido, seco y potente, junto a mi oído, que me hace apartar la cabeza, mas del susto que de la intensidad y nos reímos, bueno empiezo yo porque ella se queda un poco parada al pensar que me había molestado, todo lo contrario, la agarro mas fuerte para que note aun mas mi dedo dentro de ella.

Yo no quiero esperar mas y suelto un brazo y dirijo la mano a mi bañador para desatarlo y así poder dejar libre mi pene (tengo muchas ganas de sentirla dentro de su cuerpo). Cuando ya está fuera, aparto su braguita y apretando fuerte mi cuerpo contra el suyo, noto como se abre paso entre sus labios húmedos y calientes y como se desliza hacia su interior, noto en él la presión de su sexo, como si pudiera sentir cada centímetro que entra en ella.

Cuando está casi dentro, una ola hace que lo que queda por entrar lo haga de golpe y noto como ella me agarra fuerte y siento sus uñas clavándose en mi espalda, no siento dolor, solo un poco mas de morbo y excitación de saber que ella está disfrutando.

Nos quedamos quietos, las olas hacen prácticamente todo el trabajo, sintiendo como entra y como sale casi sin hacer nada.

En un momento dado, ella se acerca a mi oído y me pide que me mueva mas, que no aguanta, que desea correrse así, encima de mí. Yo la agarro fuerte de las nalgas y la apretó contra mí y voy moviéndola cada vez mas rápido y mas fuerte, notando en cada movimiento como la penetraba, notando su humedad y su excitación, su calor recorre todo mi cuerpo, pero sobre todo se intensifica en mi pene, justo ahí donde siento como me abrasa, a pesar de estar en el agua, da igual, sigo notando todo ese ardor que desprende su entrepierna.

Estoy muy excitado también y no sé lo que podré aguantar, pero de repente noto como ella empieza a temblar, noto sus piernas soltarse con fuertes sacudidas debajo del agua, no siento ningún gemido de ella, solo me agarra fuerte y apoya su frente en mi hombro mientras sigue temblando. Noto los espasmos de su sexo y entonces soy yo el que no puede más. Casi no puedo moverme, casi sin querer suelto un gemido seco al tiempo que la agarro fuerte, noto como mi cuerpo se estremece, como mis piernas se tensan y como todo el fluido sale de mí, me quedo apoyado también en su hombro, exhausto y completamente relajado.

Nos miramos y algo sofocados por el esfuerzo y la situación nos reímos. Ella se baja de encima de mí y aprovechamos para bañarnos mas sueltos.

Nos salimos del agua y nos tumbamos en las toallas y me quedo allí, mirándola, sin decir nada ninguno de los dos, solo con una sonrisa en la cara. Su pelo ya suelto, le cubre casi toda la cara.

No esperaba que el domingo se diera así, pero la verdad que fue increíble todo lo que pasó, espero que podamos repetir y deseando poder disfrutar con ella de nuestro amor.

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