Salí de casa rápido, no sé cómo me las arreglo para (aún
teniendo todo el tiempo del mundo) tener que correr.
Solo son 20 minutos hasta la puerta de su casa, pero no
me gusta hacerla esperar, quiero que sienta que me importa, porque así es.
Me subí a mi coche, un Renault Captur, verde, rojo y
negro, quería esa combinación de colores, para conseguirlo tuve que esperar 3
meses a que me lo fabricaran, no me importaba tanto la potencia del coche como
el interior y el exterior.
Siempre me ha gustado que mi vehículo concuerde con mi
personalidad, así como la última bici que me compré en amarillo y naranja, era
la envidia de las carreras de MTB que iba.
Habíamos quedado a las 11 de la mañana, buena hora para
coger sitio en la playa, luego es casi imposible aparcar bien.
Y allí estaba ella, en la puerta de su casa, con su pelo
negro, liso y sus ojos verdes, esos ojos en los que me gusta perderme cuando la
miro, muchas veces me chasca los dedos delante de mi cara porque me quedo
embobado mirándola y creo que hasta la baba se me cae mientras ella habla.
Llevaba el pelo recogido, unas sandalias plateadas de
esas de dedo que al principio del verano te hacen rozaduras en el dedo gordo y
un vestido playero blanco con flores de colores grandes, yo la veía espectacular
como siempre.
Aparqué el coche en la puerta de su casa, o casi, porque
no había terminado de parar y ya me había abierto la puerta del copiloto, era
justo la que le quedaba a su lado.
Entró de golpe y se sentó, ni siquiera había metido el
bolso de playa que llevaba, era de tela en tonos azules y de los que te entran
cuatro o cinco toallas, no me dejó decir ni hola, y se tiró encima de mí y
agarró mi cara, me cortó lo que iba a decir y poco a poco fue acercando sus labios
a los míos.
Me encantan sus labios, son carnosos y no suele ponerse
pintalabios, sobre todo cuando vamos a la playa, solo cuando salimos a cenar y
se arregla algo mas, le gusta ponerse colores muy claros y cálidos, casi
imperceptible.
Me besaba despacio, cerré mis ojos y sentí como su lengua
chocaba con la mía, pero muy despacio, poco después separó su boca de la mía,
pero solo fue un momento porque rápidamente me volvió a besar, pero ahora con
mucha mas pasión.
Yo me estaba sonrojando porque una parte de mi ya se
estaba haciendo notar, menos mal que estaba sentado.
Llegamos a la playa, había muy poca gente y pude aparcar
cerca de la entrada a la playa. Ella bajó de coche y con una sonrisa y una
mirada morbosa, me dice que quiere que andemos un poco más, que quiere que
estemos lo mas solos posible.
Después de un rato largo (o al menos a mí se me hizo
largo) paramos y dejamos las cosas lo mas pegadas a las dunas que allí habían.
Me volvió a sonreír como en el coche, me lleva loco esa
forma de mirarme, como si me hiciera el amor apasionadamente con la mirada.
Ponemos las toallas juntas, se quita el vestido de playa
y veo su bikini verde oscuro liso, me encanta ese bikini porque la braguita es
pequeña y le queda muy bien, tiene un culo muy bonito y firme, la verdad que me
da igual porque para mí es perfecto y ella lo sabe, porque aprovecho cualquier
momento para tocárselo, así como distraído, menos cuando la beso que me gusta
cogerlo con las dos manos y pegar su cuerpo totalmente al mío.
Me pide que le ponga crema, ya es la tercera vez que me
mira así, a estas alturas mi miembro ya se deja notar en el bañador, lo que
hace que me toque disimular un poco, una erección, de pie, nada mas llegar,
solo pensarlo me corta mas.
Ya tumbada boca abajo, me eché crema en las manos, me las
restriego un poco, una con otra para calentarla un instante. Pongo las manos
una en casa hombro y empiezo a recorrer su espalda con las manos llenas de
crema, se ha soltado la parte de arriba del bikini para que la pueda manosear
mejor. Yo estoy subido encima de ella a la altura de sus muslos.
Cuando ya le he untado la espalda de crema, paso las yemas
de mis dedo por ella, formando círculos y figuras, como si su espalda fuera un
lienzo en el que pinto todo lo que quiero. Noto como se le eriza la piel. Sigo
bajando mis manos y paso por encima de su culo, paso casi sin tocarlo, pero
dejando que mis dedos, se deslicen suavemente para que sienta mis yemas como la
acarician. Su piel se vuelve a poner erizada. Sigo deslizando mis manos hacia
sus piernas, donde rápidamente le pongo al crema, me interesa mas otra parte de
su cuerpo, así que vuelvo a su culo, creo que quiere que me quede allí un poco
mas.
Paso mis manos por sus caderas y poco a poco voy llegando
a su braguita, con los dedos índices levanto lo suficiente para que puedan
pasar las manos y así poder tenerlos justo debajo de ellos, masajeo suavemente
su trasero mientras ella sigue boca abajo, con la cabeza apoyada entre sus
brazos y los ojos cerrados, aunque a veces los abría y me miraba de reojo, otra
vez esa mirada, y yo ya casi que no puedo esconder lo que llevo debajo del
bañador.
Saco las manos de sus braguitas y las vuelvo a poner en su espalda, pero esta vez me subo un poco más, hasta la altura de su culo. Sigo masajeando la espalda, pero claro yo no puedo más, no puedo esconder lo que ella y su cuerpo me provocan, esto seguro que tiene que notar mi erección pegada entre sus nalgas, yo por si acaso y echándole un poco de cara dura, nunca mejor dicho, aprieto un poco mi cuerpo contra el suyo, por si le quedaba alguna duda de lo malo que me tenía. En un momento dado noto como ella a su vez levanta un poco su culo como queriendo notarme mucho mas pegado a ella. Y ya sin poder aguantar mucho mas, me acerco a su oído y le susurro, con voz tranquila y suave.
— Vamos al agua.
Me levanto con cuidado y me recoloco un poco el bañador
para poder disimular todo lo que ella me estaba provocando. Y ella se ajusta el
bikini antes de levantarse, cuando ya está de pie, la cojo de la mano y salimos
corriendo al agua. Estaba templada, al menos eso creo recordar, o no llegué a
notar ese escalofrío cuando el agua llega a ciertas partes de mi cuerpo.
Llegamos lo mas al fondo posible, donde me aseguraba que
hacía pie, la cojo fuerte de la cintura y la subo encima de mí. Noto como abre
sus piernas y las entrelaza por mi espalda, atrapándome entre ellas. Noto su
pecho pegado completamente al mío. Yo la agarro del culo cuando ya está encima
de mí, para tener mas sujeta a mí y mucho mas pegada, y meto mis dedos por
debajo de sus braguitas, poco a poco los voy llevando cada vez mas adentro,
mientras ella no para de besarme, eso me excita mucho mas y noto como mi pene
duro y excitado se roza con ella, que al mismo tiempo hace fuerza con sus
caderas para notarla mucho mas pegada a su sexo. Mientras, por debajo de sus braguitas
y con mi dedo jugando, llego hasta su sexo, donde para mi sorpresa, lo noto
caliente, de repente introduzco un dedo dentro de ella, noto su humedad y su
excitación. En ese momento se agarra mas fuerte a mí y siento un pequeño
gemido, seco y potente, junto a mi oído, que me hace apartar la cabeza, mas del
susto que de la intensidad y nos reímos, bueno empiezo yo porque ella se queda
un poco parada al pensar que me había molestado, todo lo contrario, la agarro
mas fuerte para que note aun mas mi dedo dentro de ella.
Yo no quiero esperar mas y suelto un brazo y dirijo la
mano a mi bañador para desatarlo y así poder dejar libre mi pene (tengo muchas
ganas de sentirla dentro de su cuerpo). Cuando ya está fuera, aparto su braguita
y apretando fuerte mi cuerpo contra el suyo, noto como se abre paso
entre sus labios húmedos y calientes y como se desliza hacia su interior, noto
en él la presión de su sexo, como si pudiera sentir cada centímetro que entra
en ella.
Cuando está casi dentro, una ola hace que lo que queda
por entrar lo haga de golpe y noto como ella me agarra fuerte y siento sus uñas
clavándose en mi espalda, no siento dolor, solo un poco mas de morbo y
excitación de saber que ella está disfrutando.
Nos quedamos quietos, las olas hacen prácticamente todo
el trabajo, sintiendo como entra y como sale casi sin hacer nada.
En un momento dado, ella se acerca a mi oído y me pide
que me mueva mas, que no aguanta, que desea correrse así, encima de mí. Yo la
agarro fuerte de las nalgas y la apretó contra mí y voy moviéndola cada vez mas
rápido y mas fuerte, notando en cada movimiento como la penetraba, notando su
humedad y su excitación, su calor recorre todo mi cuerpo, pero sobre todo se
intensifica en mi pene, justo ahí donde siento como me abrasa, a pesar de estar
en el agua, da igual, sigo notando todo ese ardor que desprende su entrepierna.
Estoy muy excitado también y no sé lo que podré aguantar,
pero de repente noto como ella empieza a temblar, noto sus piernas soltarse con
fuertes sacudidas debajo del agua, no siento ningún gemido de ella, solo me
agarra fuerte y apoya su frente en mi hombro mientras sigue temblando. Noto los
espasmos de su sexo y entonces soy yo el que no puede más. Casi no puedo
moverme, casi sin querer suelto un gemido seco al tiempo que la agarro fuerte,
noto como mi cuerpo se estremece, como mis piernas se tensan y como todo el
fluido sale de mí, me quedo apoyado también en su hombro, exhausto y
completamente relajado.
Nos miramos y algo sofocados por el esfuerzo y la
situación nos reímos. Ella se baja de encima de mí y aprovechamos para bañarnos
mas sueltos.
Nos salimos del agua y nos tumbamos en las toallas y me
quedo allí, mirándola, sin decir nada ninguno de los dos, solo con una sonrisa
en la cara. Su pelo ya suelto, le cubre casi toda la cara.
No esperaba que el domingo se diera así, pero la verdad
que fue increíble todo lo que pasó, espero que podamos repetir y deseando poder
disfrutar con ella de nuestro amor.